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 Responsabilidad Civil

¿Es aplicable el nuevo baremo en ámbitos diferentes a la circulación de vehículos a motor?

La aplicación del nuevo Baremo introducido a través de la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, cuya entrada en vigor se produjo el pasado 1 de enero de 2016, supone un cambio importante en nuestra legislación en cuanto a la valoración de la responsabilidad civil derivada del daño personal ocurrido por accidentes de circulación.

Este nuevo sistema es, aunque más complejo y difícil de interpretar, mucho más extenso y completo, más garantista y contempla más conceptos indemnizatorios que el sistema anterior. Pero ¿es de aplicación para calcular el importe de las indemnizaciones por responsabilidad civil en otros ámbitos ajenos a la circulación de vehículos a motor?

Hasta ahora, la jurisprudencia venía admitiendo la aplicación del sistema anterior al resto de supuestos en los que existieran consecuencias lesivas que acarrearan derecho a indemnización. No obstante, decimos que “venía admitiendo”, pues, aunque no es difícil encontrar sentencias de Audiencias Provinciales aplicándolo “por analogía”, el Tribunal Supremo ha manifestado que no se trata de una aplicación preceptiva sino orientativa, tal y como estableció la STS, Sala Primera, de lo Civil, nº 58/2006, de 10 de febrero.

Así, este sistema se ha aplicado en supuestos de responsabilidad civil derivada de mala praxis médica (STS, Sala Primera, de lo Civil, 776/2013, de 16 de diciembre), en casos de accidentes laborales (STS, Sala Primera, de lo Civil, 907/2008, de 9 de diciembre) o incluso en casos de responsabilidad civil extracontractual de la empresa (STS, Sala Primera, de lo Civil, 272/2010, de 5 de mayo) Es cierto que en muchos de estos casos son los seguros de responsabilidad civil contratados por los empresarios y/o profesionales los que cubren los importes derivados de la obligación a indemnizar, pero no es un tema baladí dadas las altas cuantías contenidas en el Baremo.

 

Lo cierto es que en la práctica jurídica ha existido a lo largo de estos años un cierto “acomodo” en la aplicación del Baremo, pues una vez alegado por la parte interesada, la jurisprudencia ha seguido una tendencia a mantenerlo, incluso existiendo motivos para no hacerlo. Con la entrada en vigor del nuevo Baremo, existían ciertas dudas sobre si finalmente su aplicación tendría carácter preceptivo, así como dudas acerca de su retroactividad. ¿Cuál es la situación actual?

Un análisis de la jurisprudencia reciente parece darnos pistas sobre la aplicación que este nuevo sistema tendrá en el futuro. De esta manera, la STS, Sala Primera, de lo Civil, de 8 de abril (sentencia conocida como la del “Costa Concordia”), aplica el Baremo de 1995 para los daños corporales pero acepta la cuantificación de los daños morales al margen del sistema antiguo. Por otra parte, la STS, Sala Cuarta, de lo Social, de 2 de marzo de 2016, al resolver sobre la procedencia de la indemnización exigida por un trabajador por las lesiones y secuelas sufridas en el desempeño de su actividad laboral, fallecido durante la sustanciación del procedimiento, recoge el siguiente pronunciamiento “el juez de lo social puede usar uno u otro “Baremo”, apartarse de las normas del mismo y moverse con libertad de criterio, siempre que justifique las razones de su decisión final”.

Por tanto, al margen de la interpretación del nuevo sistema, parece que en lo relativo a su aplicación nos mantenemos en el escenario anterior, en el que son los tribunales los que, siempre con la debida motivación, deciden hasta qué punto deben calcularse las indemnizaciones de acuerdo con este criterio o no, así como su aplicación ante hechos ocurridos con anterioridad a su entrada en vigor; será el tiempo el que, una vez más, nos revele si los tribunales españoles se “acomodan” en la aplicación casi directa del nuevo Baremo o si, al contrario, el mismo es utilizado realmente con carácter simplemente orientativo.

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