Partiendo de la premisa de que cualquier tarea reducible a un proceso puede realizarse a través de un ordenador, podemos afirmar que algunas de las labores propias de la profesión legal podrán ser llevadas a cabo por máquinas. Se tratará, en cualquier caso, de equipos que puedan procesar enormes cantidades de información a gran velocidad, los cuales contarán con la capacidad de autocorregirse e ir mejorando su trabajo.

Hay quienes ya consideran que nos encontramos en plena revolución tecnológica. Sin embargo, para la completa implementación de la tecnología en los despachos de abogados, aún queda mucho por hacer. Y ello es debido, en gran parte, a la diferencia entre el tiempo que requieren las personas para adaptarse y el que tarda en evolucionar la tecnología. Tanto es así que, por lo general, los despachos no suelen conseguir adaptarse con la suficiente rapidez, con lo que la mayoría de las iniciativas tecnológicas suelen fracasar.

A más a más, estos avances encuentran una serie de limitaciones relacionadas con la lógica, ya que la de las máquinas se encuentra limitada en procesos de toma de decisión en los que influyan elementos valorativos y no únicamente criterios técnicos, y, como señala Garry Kasparov, la intuición es, entre otros, un elemento fundamental para la adopción de decisiones.

En este escenario, resulta primordial explorar en nuevos modelos de negocio o reinventar los actuales, teniendo en cuenta el avance, a pasos agigantados, de la evolución tecnológica.

Ilustraciones: Oldemar González

La línea a seguir para enfocar estos cambios comienza por comprender que la tecnología no tiene por qué implicar la destrucción de los actuales puestos de trabajo o modelos de despacho -en la implementación de los nuevos procesos tecnológicos se hace necesaria la intervención humana, controlando la calidad de los mismos, por ejemplo-, sino que los cambios han de poder integrarse en los actuales sistemas, mejorándolos, sin perder de vista el objetivo: un servicio de mayor calidad para nuestros clientes.

Por todo ello, puede afirmarse que el primer paso para la implementación de la tecnología sería la capacitación tecnológica y una formación específica de los profesionales del sector, lo cual aminoraría el miedo a lo desconocido, permitiendo ver esta revolución como una oportunidad de reinventar nuestros servicios. Así, los abogados habremos de aprender a utilizar herramientas sofisticadas en computación e inteligencia artificial, para poder desarrollar mejor nuestro trabajo.

De una forma más pragmática, Michael Mills, cofundador y director estratégico de Neota Logic[1], clasifica las posibilidades de la aplicación de los robots en el sector legal en cinco categorías:

  • Automatización: a través de aplicaciones como Neota Logic y Oracle Policy Automation.
  • Investigación legal: como hacen Ross[2], Fastcase, LexisNexis o Ravel Law.
  • Predicción: por medio de productos como Lex Machina[3], LexPredict y Premonition.
  • Análisis de contratos: a través de empresas como eBrevia, Kira Systems, Luminence y RAVN.
  • Descubrimiento electrónico: mediante empresas como Catalyst, Relativity y Recommind.

 

Se trata de herramientas de apoyo, eventualmente condicionadas a un pago, para las firmas legales, lo cual permitirá, en la medida en que las mismas sean implantadas y se extienda su utilización, la reducción de personal y horas de trabajo, redundando en un mayor beneficio.

Por su parte, Joanna Goodman’s, en su libro Robots in Law: How Artificial Intelligence is Transforming Legal Services, cita al futurista Rohit Talwar[4], quien señala que la Inteligencia Artificial está cambiando, no sólo el sector legal, sino también en el resto de sectores económicos relevantes, afirmando que los despachos de abogados que tengan una visión de futuro invertirán el tiempo necesario para entender estas nuevas tecnologías y su potencial transformador. Es decir, habrá que centrarse en tareas que aporten valor y no puedan ser desarrolladas por robots; aptitudes propias de los seres humanos tales como la inteligencia emocional, la improvisación o la creatividad.

[1] Neota Logic, creado en 2010 por un grupo de abogados expertos en tecnología, es el fabricante de una plataforma de software de Inteligencia Artificial que permite a los expertos de la materia automatizar sus conocimientos y juicio a escala de Internet y entregarlos en una forma útil desde el punto de vista operacional, como aplicaciones incorporadas en sistemas empresariales o consultadas interactivamente en un navegador. We transform expertise into action.

[2] La aplicación ROSS Intelligence, desarrollada por Jimoh Ovbiagele con el apoyo de IBM a finales de 2015, es capaz de proveer respuestas anañíticas a las preguntas formuladas en inglés coloquial de manera oral. Esta aplicación ofrece asesoría cada vez más precisa para determinar y resolver problemas legales de los usuarios, si bien por el momento se encuentra limitada a una serie de materias mercantiles y civiles.

[3] Se trata de un proyecto impulsado por abogados y científicos de la Universidad de Stanford que procesa infinidad de datos para determinar factores que afectan a la decisión judicial o a la estrategia del abogado contrario, a partir de una recopilación de sentencias de tribunales estadounidenses sobre patentes y marcas.

[4] En su libro The future of Business, 2015, Talwar señala: “Las firmas pueden aprovechar la oportunidad que brinda la Inteligencia Artificial o quedarse paralizadas por el miedo y la indecisión, se tratará en última instancia de una cuestión de elección y una función de nuestra voluntad de entrar en lo desconocido y comenzar a aprender”.

 

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